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Inseminación intrauterina

La inseminación artificial es una sencilla técnica que consiste en el depósito de forma artificial del semen en el tracto reproductor femenino, lo más frecuente es realizarlo en el interior de la cavidad uterina. De esta manera se intenta acortar la distancia que separa óvulo y espermatozoide y facilitar el encuentro entre ambos.
Para que la inseminación artificial tenga éxito es imprescindible que al menos una de las trompas de Falopio se encuentre permeable. Además, el semen del varón debe cumplir unos parámetros seminales mínimos

El tratamiento de inseminación artificial consta de tres fases:

  1. La estimulación del ovario. Aunque la inseminación artificial puede hacerse aprovechando un ciclo natural (sin estimulación ovárica), la estimulación ovárica con hormonas lleva consigo el desarrollo de varios folículos que tras la inducción farmacológica de la ovulación permite disponer de más de un óvulo para ser fecundado de forma natural, y por tanto aumenta el riesgo de embarazo múltiple que suele ser gemelar y se sitúa en torno a un 15%.
  2. La preparación del semenconsiste en seleccionar y concentrar los espermatozoides móviles, ya que la baja movilidad de éstos es uno de los factores que puede afectar negativamente a la consecución de un embarazo. Para ello se procesan las muestras mediante técnicas de capacitación o preparación seminal. Con estas técnicas de lavado y capacitación, se eliminan el eyaculado restos celulares o espematozoides muertos, inmóviles o lentos.
  3. La inseminación: Puede llevarse a cabo en el consultorio y no es necesario aplicar ningún tipo de anestesia ni resulta dolorosa. La inseminación se suele realizar durante dos días seguidos tras haber inducido la ovulación. Para cada una de ellas habrá que proveer al laboratorio con una muestra seminal. Una vez preparada la muestra, se deposita con una cánula especial dentro del útero. Tras ser depositado el semen, la mujer deberá permanecer unos minutos en reposo.