Cuando hablamos de anticoncepción sabemos que existe un método “a la medida “de cada mujer. Pero ¿qué sucede en el caso de las adolescentes? ¿Cuál es el adecuado? 

– Por la Dra. Magdalena Marconi –

Cuando pensamos en adolescentes es muy importante conocer aspectos físicos y psicológicos típicos de este grupo etario para elegir el método mas adecuado.

Un factor común es que no tienen la información sobre educación sexual adecuada o suficiente. Esto sumado, en muchas ocasiones, a un inicio temprano de las relaciones sexuales que pueden ser irregulares,
espaciadas u ocasionales, lo que aumenta el riesgo de enfermedades de transmisión sexual (ITS).

Otros aspectos característicos de la edad son las alteraciones del ciclo y la alta tasa de fecundidad, donde un descuido
puede ser mucho más riesgoso que en la edad adulta. Por eso a la hora de elegir un método debemos ser muy cuidadosos, que sea de fácil utilización, que tenga bajo riesgo de falla, y que prevenga tanto el embarazo no deseado como las ITS.

Hoy en día contamos con el preservativo para evitar las enfermedades de transmisión sexual, pero para el
embarazo se abre un abanico grande de opciones. Los métodos anticonceptivos pueden clasificarse según su durabilidad en el tiempo, los de corta o de larga duración.

Según la Organización Mundial de la Salud, los de larga duración, LARS (que incluye el Diu de cobre u
hormonal y el implante subdérmico) se pueden utilizar en mujeres con o sin hijos y en cualquier edad. Gracias a su alta eficacia y adhesión al tratamiento son considerados la primera elección en mujeres jóvenes. Hay un alto índice de satisfacción en los adolescentes en comparación con los de corta duración (anticonceptivos hormonales de toma mensual).
La resistencia al uso de los métodos de larga duración se debe a la falta de información y familiaridad, al poco acceso a los mismos, la baja aceptación de los padres y los conceptos erróneos de los profesionales de la salud.

Con una eficacia del 99,5%, 20 veces menos de fallas que los de corta duración, los LARS se
imponen frente al resto. Esto se debe a que la efectividad es propia del método y no depende del
usuario. El Diu de cobre tiene una duración entre 5 y 10 años, el que contiene levonorgestrel entre
3 y 5 años y el implante subdérmico de 3 años, todos son reversibles.

Es por eso que con respecto a la anticoncepción en adolescentes, se deben evitar las oportunidades perdidas, siempre se debe brindar asesoramiento sobre ventajas y desventajas de cada método, se debe garantizar el suministro adecuado y no debemos manejarnos con esquemas rígidos.

Si querés conocer más sobre este tipo de anticoncepción, te invitamos a solicitar un turno al 4290223 o 4203546 de lunes a viernes de 8 a 20 y sábados de 8 a 12. También podés solicitarlo personalmente en Av. Colón 569, Ciudad de Mendoza.

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